El otro día oí en la radio el caso de un nuevo caso de asesinato por violencia de género. Por desgracia estamos acostumbrándonos a este tipo de noticias. Pero había algo que hacía este caso distinto, por vez primera los medios de comunicación se hacía eco del asesinato del marido por parte de la esposa. Según informó Onda Cero -es la emisora que suelo escuchar por las mañanas- la presunta asesina había sido detenida y estaba en dependencias policiales donde le tomaban declaración, y según la web de Informativos Telecinco, la señora alegó que lo asesinó en defensa propia. Y no sé más, la verdad es que no he vuelto a oír ni a leer nada del caso. Parece que el caso, a pesar de lo novedoso no interesa demasiado a los medios.Oyendo esta noticia recordé toda la polémica que se suscitó en torno a la aprobación de la Ley Integral de Violencia de Género, por parte de la oposición que tan crudamente la discutió y rebatió y criticó y descalificó, usando el tipo de argumentos a los que nos acostumbraron los chicos de Rajoy -los antiguos, que ahora parece ha renovado sus stoks de mitineros- en la anterior legislatura.
Lo que más machacaron es que la nueva ley iba a castigar con más dureza a los varones que a las mujeres por el mismo delito y que a pesar de que hubiera mayoría de mujeres maltratadas, no eran el único maltrato doméstico que se produce en España, habiendo también casos, aunque fueran minoritarios, en que los maridos son los maltratados, y también existen casos de maltrato a ancianos y niños.
Lamentablemente, ahora tendremos ocasión de comprobar si tan desaforadas afirmaciones tenían o no razón. Si tenían razón, estamos ante un caso de tantos de mal gobierno. Si tenían razón los legisladores, ante uno de oposición monstruosa. Pase lo que pase, ante la mala calaña que a veces padecemos en nuestra clase política.
De todas formas, creo que lo importante no es ver quien tenía razón, sino que se debería abrir el debate. El debate de la Violencia de Género masculino, del maltrato que también sufren hombres casados, un problema al que nadie, ningún medio de comunicación le presta la menor atención y que cuesta mucho sufrimiento. Ese y otros tipos de sufrimiento humano que no tienen el menos hueco en los medios de comunicación ni en las agendas de nuestros políticos, y si lo tienen es muy breve y parcial. No hay sufrimiento de primera ni de segunda como parece que nos quieran hacer creer. Todos son igual de importantes y todos merecen el mismo respeto y consideración por parte de la sociedad. Todos necesitan nuestro apoyo.
Lo que más machacaron es que la nueva ley iba a castigar con más dureza a los varones que a las mujeres por el mismo delito y que a pesar de que hubiera mayoría de mujeres maltratadas, no eran el único maltrato doméstico que se produce en España, habiendo también casos, aunque fueran minoritarios, en que los maridos son los maltratados, y también existen casos de maltrato a ancianos y niños.
Lamentablemente, ahora tendremos ocasión de comprobar si tan desaforadas afirmaciones tenían o no razón. Si tenían razón, estamos ante un caso de tantos de mal gobierno. Si tenían razón los legisladores, ante uno de oposición monstruosa. Pase lo que pase, ante la mala calaña que a veces padecemos en nuestra clase política.
De todas formas, creo que lo importante no es ver quien tenía razón, sino que se debería abrir el debate. El debate de la Violencia de Género masculino, del maltrato que también sufren hombres casados, un problema al que nadie, ningún medio de comunicación le presta la menor atención y que cuesta mucho sufrimiento. Ese y otros tipos de sufrimiento humano que no tienen el menos hueco en los medios de comunicación ni en las agendas de nuestros políticos, y si lo tienen es muy breve y parcial. No hay sufrimiento de primera ni de segunda como parece que nos quieran hacer creer. Todos son igual de importantes y todos merecen el mismo respeto y consideración por parte de la sociedad. Todos necesitan nuestro apoyo.


3 Sus comentarios:
El ser humano como ser racional, expresa sus emociones y sentimientos de acuerdo a su conducta o proceder; su comportamiento depende del ámbito o esferas en que se desarrolle. El hombre puede ser pacifista, tranquilo, ecuánime y tener otras tantas cualidades que definen su personalidad, pero que no lo exime de comportamientos violentos que generalmente están ligados al género masculino.
La supuesta supremacía del sexo masculino facilita la creencia del sexo fuerte; la dominación, el control sin permitir ser vulnerables y la proyección de seguridad constituye pruebas de masculinidad.
Hoy en día, casi el mismo número de hombres que de mujeres sufren malos tratos; si nos referimos independientemente del sexo, no hay que obviar que dentro del ámbito familiar, no sólo existe la mujer maltratada, sino también los hombres maltratados. Cuando se habla de expresiones de violencia entre adultos, se tiende a presumir que es ejercida directamente por el hombre hacia el llamado sexo débil; muy poco se habla y se denuncia sobre los ultrajes y la forma como la mujer es maltratante. Esta problemática no se considera ni se le da igual importancia, es más, se piensa que no existe; para la creencia colectiva resulta increíble pensar que una mujer pueda maltratar a su esposo o a su compañero afectivo.
Se puede considerar que no se denuncia porque les asalta el temor, de que quienes están al servicio de una comisaría o una institución para recibir estas denuncias no les crean. También porque cultural y socialmente el imaginario que se ha creado de machismo puede perderse, lo que representa para este género, es un acontecimiento trágico en una sociedad culturalmente machista.
Ante este panorama de violencia que se presenta en este genero y como Psicólogos Sociales Comunitarios, se hace necesario aportar a la reconstrucción del tejido social desde una postura ético – política, basada en la justicia social; herramienta en el dialogo de saberes, generando así procesos psicosociales para la disminución y erradicación de la agresividad femenina.
Desde la perspectiva psicosocial la violencia socio-política es vista como escenario para analogar al concepto de promoción en salud mental; ya que las acciones se centrarían en la recuperación emocional del impacto de la violencia sociopolítica, partiendo de la comprensión y elaboración de los hechos violentos, promoviendo la ruptura del ciclo de violencia a través de la utilización de estrategias de resolución de conflictos no violentos y la vinculación a procesos de participación. Un ejemplo sería el trabajo Psicosocial con parejas y también con mujeres maltratantes.
Lo anterior lleva a plantearse la siguiente pregunta, ¿Es posible desarrollar un programa de prevención de la violencia a partir del análisis de historias de vida que logre disminuir expresiones de agresividad por parte de la mujer hacia su cónyuge o compañero?
MERCEDES PLATA DELGADO
Psicologa Social
El ser humano como ser racional, expresa sus emociones y sentimientos de acuerdo a su conducta o proceder; su comportamiento depende del ámbito o esferas en que se desarrolle. El hombre puede ser pacifista, tranquilo, ecuánime y tener otras tantas cualidades que definen su personalidad, pero que no lo exime de comportamientos violentos que generalmente están ligados al género masculino.
La supuesta supremacía del sexo masculino facilita la creencia del sexo fuerte; la dominación, el control sin permitir ser vulnerables y la proyección de seguridad constituye pruebas de masculinidad.
Hoy en día, casi el mismo número de hombres que de mujeres sufren malos tratos; si nos referimos independientemente del sexo, no hay que obviar que dentro del ámbito familiar, no sólo existe la mujer maltratada, sino también los hombres maltratados. Cuando se habla de expresiones de violencia entre adultos, se tiende a presumir que es ejercida directamente por el hombre hacia el llamado sexo débil; muy poco se habla y se denuncia sobre los ultrajes y la forma como la mujer es maltratante. Esta problemática no se considera ni se le da igual importancia, es más, se piensa que no existe; para la creencia colectiva resulta increíble pensar que una mujer pueda maltratar a su esposo o a su compañero afectivo.
Se puede considerar que no se denuncia porque les asalta el temor, de que quienes están al servicio de una comisaría o una institución para recibir estas denuncias no les crean. También porque cultural y socialmente el imaginario que se ha creado de machismo puede perderse, lo que representa para este género, es un acontecimiento trágico en una sociedad culturalmente machista.
Ante este panorama de violencia que se presenta en este genero y como Psicólogos Sociales Comunitarios, se hace necesario aportar a la reconstrucción del tejido social desde una postura ético – política, basada en la justicia social; herramienta en el dialogo de saberes, generando así procesos psicosociales para la disminución y erradicación de la agresividad femenina.
Desde la perspectiva psicosocial la violencia socio-política es vista como escenario para analogar al concepto de promoción en salud mental; ya que las acciones se centrarían en la recuperación emocional del impacto de la violencia sociopolítica, partiendo de la comprensión y elaboración de los hechos violentos, promoviendo la ruptura del ciclo de violencia a través de la utilización de estrategias de resolución de conflictos no violentos y la vinculación a procesos de participación. Un ejemplo sería el trabajo Psicosocial con parejas y también con mujeres maltratantes.
Lo anterior lleva a plantearse la siguiente pregunta, ¿Es posible desarrollar un programa de prevención de la violencia a partir del análisis de historias de vida que logre disminuir expresiones de agresividad por parte de la mujer hacia su cónyuge o compañero?
El estudio de violencia intrafamiliar, ha sido un área de gran interés para investigadores de diversas disciplinas durante los últimos años; por tal motivo, se quiere desarrollar un estudio de investigación, relacionado con la Violencia Intrafamiliar “lo que son y lo que callan los hombres, condicionado por aquello que la sociedad considera masculino” en el Area Metropolitana de Bucaramanga. Esta investigación permitirá conocer e identificar el problema y sus causas, no solo desde el núcleo familiar sino también como seres individuales.
Con el uso de la encuesta, se obtuvo resultados que conllevan a tener una base de datos necesarias no solo como estadística; sino por lo que representa, encontrar un grupo de personas, que son victimas de la violencia, ya sea de tipo físico, psicológico y/o sexual, por parte de sus compañeras, esposas y/o novias; muy pocos responden con violencia ante el maltrato, sus hijos son los que más presencian estos ataques, solo un pequeño porcentaje han hablado con sus parejas de este problema. Muchos de los encuestados han buscado una solución gubernamental o de ente privado; también han recurrido a consejos de amigos, familiares, profesionales entre otros; sin encontrar un ente gubernamental asociado a la problemática que les sirva de apoyo y sensibilización hacia la mujer maltratante.
Teniendo en cuenta los resultados de esta investigación se pretende dejar como incidencia un programa que se fundamente en el apoyo hacia el hombre maltratado en el Area Metropolitana de Bucaramanga.
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