Estoy viendo por televisión los actos conmemorativos del XXX aniversario de la carta magna. Por la pantalla desfilan autoridades, desde los presidentes de las Cortes, señores Bono y Rojo, Presidente del Gobierno, señor Rodríguez Zapatero y como no podía ser de otro modo, el rey don Juan Carlos. Junto a ellos, representantes de las fuerzas políticas con representación parlamentaria -por cierto, inexcusable la ausencia de Rosa Díez-, los "padres" de la Constitución, representantes autonómicos, militares, diplomáticos extranjeros, periodistas... En definitiva que en la Sede de la Soberanía Nacional, como la acaba de calificar el rey en su discurso, se han unido los partícipes, en alguna manera, de que España goze del mejor periodo de prosperidad, en todos los niveles, de nuestra Historia.Problemas, aun quedan muchos por resolver claro, como en cualquier país normal del mundo -que es lo que no éramos antes- y hay muchas discusiones políticas y algunos desencuentros, como no podía ser de otro modo. Pero sólo unos pocos iluminados aficionados al guerracivilismo y expertos en la calumnia y la difamación se encargan de querer fracturar nuestra convivencia cuando tienen la más mínima tribuna a mano. Lo malo es cuando cabezas poco amuebladas, o muy bien amuebladas, pero de sólo una parte, les hacen caso, pero esa es otra cuestión.
"La izquierda y la derecha lloramos juntos". Esta frase de Bono ha sido, para mí, es la mejor de la jornada, especialmente significativa e importante cuando acabamos de padecer una de las lacras que arrastramos del franquismo, la de una panda de locos del norte, locos y asesinos que se empeñan en querer imponer su dictadura a fuerza de sangre y miedo. Pero no lo van a conseguir nunca, jamás les consentiremos que impongan su dictadura, ya hemos padecido demasiadas en este país.


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