Parece mentira, parece que no podía pasar en este tiempo de tanta multiculturalidad en el que los medios de información pueden mostrarnos, en tiempo real, lo que está pasando al otro lado del globo. Y sin embargo pasa. En zonas de La India y otros países, los cristianos sufren persecución y martirio, y a los grandes medios de comunicación les importa un bledo, por no decir otra cosa.Como con tantas injusticias que están ocurriendo continuamente en este mundo, los grandes medios pasan por encima, como lo que no se ve en la tele no ocurre, recurren al silencio cobarde, están demasiado temerosos de los poderosos que hacen lo que les viene en gana con este pobre mundo. Ya ni casi nos quieren dejar el legítimo derecho al pataleo. Sólo en unos cuantos rincones marginados como este blog sale algo, pero créanme, ni la milésima parte del mal de este mundo es de dominio público, no interesa que se le pudiera poner remedio.
Niños reclutados para matar o como carne de cañón en tantas guerras que desconocemos. Tantos abortos forzosos en el que se obliga a las madres a matar a su bebé, o se les engaña vílmente para que consientan sin molestarse en buscar otra opción. Tantas migraciones de gentes que por la codicia de unos pocos obliga a malvivir lejos de sus hogares, y tantas familias nativas a las que la presencia de estos foráneos puede constituir una merma en su luchado nivel de vida a causa de estos mismos codiciosos. Parece que hasta la circunstancia nos quiera enfrentar unos con otros, como un juego macabro en el que nuestros intereses particulares, lejos de converger, se contraponen, sin más naipe permitido que el de la competitividad máxima y la lucha cainita.
Y cuando al foráneo no se identifica como una persona física de aspecto, habla y costumbres diferentes, son las importaciones humanísticas las que hay que combatir. En este caso la de hindúes que persiguen a sus convecinos y compatriotas que sostienen la fe en un Dios único que tanto quiso a la humanidad que se encarnó en Palestina hace unos dos mil años y por ese amor se dejó matar de la forma más cruel e injuriante posible para que, al resucitar al tercer día,su palabra quedara plena de sentido.
La persecución a nuestros hermanos de fe en tantos países, que se pretendan proscribir las crencias de la gente que no sólo no hace mal a nadie, sino más bien procura el bien, es indignante para el género humano. Pero esto no parece importar a unos medios de comunicación más atentos al morbo, más barato de fabricar y para cuyo consumo nos han predispuesto. Eso sí, de los errores -que los ha habido y habrá, estúpido sería negarlo- de la Iglesia, tanto como institución como de alguno/s de sus miembros, esos se publican y republican, se magnifican si hace falta o se sacan de contexto, que lo que vende, como ya he dicho, es el morbo.
Perdónenme la inmodestia si soy pretencioso, pero espero con esta entrada en este casi invisible blog, es hacer lo que los medios de comunicaión deberían hacer, aunque sea a muy ínfima escala. Sé que es un poco arremeter contra molinos de viento, pero qué quieren, a veces hay que ser un poco como el de la triste figura.
La persecución a nuestros hermanos de fe en tantos países, que se pretendan proscribir las crencias de la gente que no sólo no hace mal a nadie, sino más bien procura el bien, es indignante para el género humano. Pero esto no parece importar a unos medios de comunicación más atentos al morbo, más barato de fabricar y para cuyo consumo nos han predispuesto. Eso sí, de los errores -que los ha habido y habrá, estúpido sería negarlo- de la Iglesia, tanto como institución como de alguno/s de sus miembros, esos se publican y republican, se magnifican si hace falta o se sacan de contexto, que lo que vende, como ya he dicho, es el morbo.
Perdónenme la inmodestia si soy pretencioso, pero espero con esta entrada en este casi invisible blog, es hacer lo que los medios de comunicaión deberían hacer, aunque sea a muy ínfima escala. Sé que es un poco arremeter contra molinos de viento, pero qué quieren, a veces hay que ser un poco como el de la triste figura.


