sábado 25 de octubre de 2008

Mártires hoy

Parece mentira, parece que no podía pasar en este tiempo de tanta multiculturalidad en el que los medios de información pueden mostrarnos, en tiempo real, lo que está pasando al otro lado del globo. Y sin embargo pasa. En zonas de La India y otros países, los cristianos sufren persecución y martirio, y a los grandes medios de comunicación les importa un bledo, por no decir otra cosa.
Como con tantas injusticias que están ocurriendo continuamente en este mundo, los grandes medios pasan por encima, como lo que no se ve en la tele no ocurre, recurren al silencio cobarde, están demasiado temerosos de los poderosos que hacen lo que les viene en gana con este pobre mundo. Ya ni casi nos quieren dejar el legítimo derecho al pataleo. Sólo en unos cuantos rincones marginados como este blog sale algo, pero créanme, ni la milésima parte del mal de este mundo es de dominio público, no interesa que se le pudiera poner remedio.
Niños reclutados para matar o como carne de cañón en tantas guerras que desconocemos. Tantos abortos forzosos en el que se obliga a las madres a matar a su bebé, o se les engaña vílmente para que consientan sin molestarse en buscar otra opción. Tantas migraciones de gentes que por la codicia de unos pocos obliga a malvivir lejos de sus hogares, y tantas familias nativas a las que la presencia de estos foráneos puede constituir una merma en su luchado nivel de vida a causa de estos mismos codiciosos. Parece que hasta la circunstancia nos quiera enfrentar unos con otros, como un juego macabro en el que nuestros intereses particulares, lejos de converger, se contraponen, sin más naipe permitido que el de la competitividad máxima y la lucha cainita.
Y cuando al foráneo no se identifica como una persona física de aspecto, habla y costumbres diferentes, son las importaciones humanísticas las que hay que combatir. En este caso la de hindúes que persiguen a sus convecinos y compatriotas que sostienen la fe en un Dios único que tanto quiso a la humanidad que se encarnó en Palestina hace unos dos mil años y por ese amor se dejó matar de la forma más cruel e injuriante posible para que, al resucitar al tercer día,su palabra quedara plena de sentido.
La persecución a nuestros hermanos de fe en tantos países, que se pretendan proscribir las crencias de la gente que no sólo no hace mal a nadie, sino más bien procura el bien, es indignante para el género humano. Pero esto no parece importar a unos medios de comunicación más atentos al morbo, más barato de fabricar y para cuyo consumo nos han predispuesto. Eso sí, de los errores -que los ha habido y habrá, estúpido sería negarlo- de la Iglesia, tanto como institución como de alguno/s de sus miembros, esos se publican y republican, se magnifican si hace falta o se sacan de contexto, que lo que vende, como ya he dicho, es el morbo.
Perdónenme la inmodestia si soy pretencioso, pero espero con esta entrada en este casi invisible blog, es hacer lo que los medios de comunicaión deberían hacer, aunque sea a muy ínfima escala. Sé que es un poco arremeter contra molinos de viento, pero qué quieren, a veces hay que ser un poco como el de la triste figura.

lunes 13 de octubre de 2008

Democracia Secuestrada

Leyendo este libro de Francisco Rubiales (Editorial Almuzara, Córdoba, 2005), cuya lectura les recomiendo -lo mismo que una visita periódica a su blog Voto en Blanco- veo un análisis de como tras el 11S (2001) es mundo es un lugar más inseguro, no ya por los tan traidos y llevados y aireados movimientos radicales islamistas -de los
no islamistas quizá les comente algo otro día- sino porque todo ello ha servido a los gobiernos de las llamadas democracias, con la inestimable ayuda de los medios "libres" de comunicación de masas, a fomentar entre la ciudadanía una paranoia colectiva que justifica la merma en nuestros derechos humanos en pro de la seguridad. Quizá sobre esto deberían ver también la famosa peli de Moore, que aunque interesada por el interés político de su autor, tiene sus cosillas interesantes en esto.
Volviendo al libro de Rubiales, en la página 157, dice algo que me ha llamado la atención, como tras este terror desatado de modo interesado, se comienza a ver, al menos con menos antipatías, a ŕegimes totalitarios como el del populista Chavez en Venezuela o el anquilosado castrismo cubano, quizás, digo yo, porque de enemigos acérrimos a la democracia han pasado a ser el mal menor.
Y es que si las democracias empiezan a usar medios coercitivos, es normal que tiranos y dictadores tengan mejor imagen, cuando no mejor prensa. Teme el autor, y no le falta razón, que la situación actual puede llevarnos a repetir esquemas de la época más cruda de la Guerra Fría y germinen dictadores populistas y líderes totalitarios de todo tipo, mucho más aceptables y fiables para las prósperas democracias mundiales dominantes que el terrorismo invisible y el fanatismo imprevisible reinantes en otros confines del planeta. Mi abuelo ha dicho varias veces que en España terminaremos repitiendo la guerra, cada vez me lo tomo menos en broma.
En un párrafo, Rubiales recoge una afirmación de Amnistía Internacional sobre la política de fuerza iniciada por Bush, ya que después de lo ocurrido en Nueva York y Washington, al justificar la violación de los derechos humanos en aras de la defensa y el empleo de la fuerza militar preventiva, ha causado terribles daños a la justicia y a la libertad y ha convertido el mundo en un lugar mucho más peligroso, y añade, la violación de los derechos se expande como un cáncer, el mundo avanza hacia una pérdida del rumbo moral, alcanzando el peor nivel de respeto a los derechos humanos en los últimos 50 años. Creo que la actuación de los gobiernos occidentales en la reciente crisis avala esta afirmación, ¿o es que los sindicatos, tradicionales defensores de derechos civiles han sido consultados? En España, los subvencionados y domesticados movimientos sindicales (como se llaman ahora) ni siquiera han alzado la voz, se han limitado en defender una poco definida decencia en el trabajo -lamentable la concentración que pude ver en la onubense Plaza de las Monjas, por cierto-, cuando por mucho menos le plantaron huelgas generales de aupa a Aznar y a González.
Y hablando de la crisis, ¿no habrá sido ésta creada por banqueros oportunistas, empresarios sin escrúpulos y políticos corruptos -una piara de codiciosos- para recortar un poquito más los derechos sociales a los "curritos" de a pie y mermar el poder adquisitivo de las clases medias, antaño base del sistema económico del Estado del Bienestar, ahora que no interesa tanto?
Y lo que me parece ya de risa -por no llorar- es la solución que le quieren dar los gobiernos. La quieren enmendar con nuestro dinero, ese que tantos sudores nos cuesta ganar. Con ese dienro quieren "rescatar" a los bancos y otras entidades financieras que con prácticas que ahora llaman "de ingenieria financiera", se han hinchado de ganar pasta unos cuantos. Y ahora nos ofrecen la salvación a cambio de más dinero, el nuestro, porque hay que reflotarlos bajo la excusa que es para que no se hunda la economía, ¿y el dinero que han acumulado con prácticas, no voy a decir que poco claras, pero al menos poco éticas ¿qué, ese no vale?.
Los gobiernos nacionalizan a toda prisa las pérdidas de los poderosos, ¿no podrían hacer lo mismo con los beneficios obtenidos anteriormente cuando las vacas gordas y no las pérdidas de ahora? Vamos, que si en vez de expropiar las casitas del poblado de Tenerife, no podrían hacer lo propio con lo que unos pocos han escondido en paraisos fiscales de aquí y allá. Digo yo, aun pecando yo también de populista y/o utópico, meter entre rejas a los estafadores que se han aprovechado de la gente por sus crímenes financieros -que se lo digan a los de Forum y Afinsa- y dejar en paz a los que han ahorrado cuatro duros con tanto sacrificio para intentar asegurarse un porvenir.
¿Por qué no intervienen los gobiernos en investigar qué ha pasado realmente, por qué no invierten esas cantidades fabulosas de dinero en asegurar las coberturas sociales, luchar contra el fraude y en infraestructuras que nos faciliten la vida y ayuden a relanzar la economía, por qué regalárselo a los chorizos causantes del estropicio?
Y perdónenme si he estado un poco duro, o si he hablado a la ligera. o si no he profundizado todo lo que la grave situación actual requiere. Es que la cosa tiene muchos cojones, y servidor no aguanta más patadas en los mismos.