sábado 28 de febrero de 2009

Día de Andalucía.

Hoy es el día de Andalucía. Día de reivindicación de nuestra tierra. Hace unos años los andaluces se levantaron para decir alto y claro que no querían ser una región de segunda. Bueno, no fue realmente un día como hoy, sino un 4 de diciembre, el de 1977. Aquella fue una jornada memorable para Andalucía en el que comenzó el camino que nuestra gente demandaba y que culminó, ahora sí, un día como hoy, un 28 de febrero, el de 1981. Si unos días antes España se reafirmó en la democracia, ese día se reafirmó a sí misma en su proceso de autonomía.
Andalucía no se levantó en contra de nadie. Andalucía se levantó por sí misma, por España entera y por la humanidad. Los andaluces rompieron un proyecto regional que pretendía dividir España en regiones con privilegios "históricos" y las demás. Gracias a Andalucía se tuvo que llegar a "café para todos". O al menos eso era en teoría. La realidad es que el necionalismo insolidario de otras regiones y sus continuos chantajes a los gobiernos que se han sucedido en Moncloa han dado, y dan, al traste con todo esto.
Solución, ni idea. Pero por el bien de todos es preciso que lleguemos a alguna, y pronto. Hay quien dice que imitando los andaluces a esas otras regiones, pero discrepo. Nunca me he creído lo de que una mancha de mora otra verde la quita. Eso sólo provocaría que Andalucía fuera tan vil, rastrera y egoista que esas otras regiones, lo que perjudicaría al conjunto de España, y por extensión, a nosotros mismos. Ojalá se dieran cuenta allende la meseta.
No estoy diciendo que me alegre de la situación a la que ha llegado el andalucismo político. Muy al contrario. Pienso que sería positivo que el andalucismo político recuperara el protagonismo que un dia tuvo. Pero para ello tendrían que hacer un profundo examen interior en el que analizaran los problemas que les han llevado a esta situación y sería necesaria una cierta dosis de humildad para corregir viejos errores. Estos, a mi modesto entender, fueron algunos personalismos y confundir Andalucía con otras regiones, y por tanto repetir aquí esquemas políticos que los andaluces no comparten.
Andalucía es diferente al resto de España. De eso no me cabe ninguna duda, pero no somos más que lo demás, que también tienen sus particularidades igual de respetables. Entre todos formamos España, el país que nos garantiza nuestra libertad y modo de vida.
Tenemos que saber defender nuestras particularidades, pero sin llegar al desprecio de los demás en que otros caen. La autonomía es el medio para acercar al ciudadano las decisiones políticas, lo mismo que a un nivel aun más cercano los ayuntamientos. Ese, creo yo, debe ser el fin. De lo contrario, creo, de nada habrá valido nuestra autonomía.

jueves 26 de febrero de 2009

Portugal, hoy un pelín más cerca

Hoy he escuchado en la programación local de la SER la grata noticia de la inaguración del nuevo puente internacional que unirá El Granado (de cuya web me he permitido tomar esta fotografía) con las localidades bajoalentejanas de Pomarão y Mértola.
Según la conductora del programa Ana Gil -aprovecho estas líneas para felicitarla a ella y a su equipo por su buen trabajo- esta será una buena forma de profundizar las relaciones comerciales y turísticas entre los dos países, no tanto las sociales a las que el Chanza no fue impedimento como demostraron algunas de las entrevistas que Gema Alanís, enviada a cubrir en directo la noticia, hizo a algunos de los asistentes. Muchos de estos eran mayores que recordaron tiempos de penuria tras nuestra guerra civil y como el estraperlo con Portugal y la habilidad para evitar a los guardinhas les permitió sobrevivir aquellos duros años en nuestra patria. Una señora incluso recordó a su padre, un portugués que se enamoró de una española. Una convivencia tranquila y me atrevería a decir que secular que a partir de ahora se verá reforzada.
Luego ronda de preguntas a viandantes por los alrededores de la capitalina calle Concepción. Que todo muy bonito que muy bien, pero que todavía estamos muy ajenos a Portugal, "tanto como ellos de nosotros". Pues miren, va a ser que no. Reconozco que no voy tanto a Portugal como yo quisiera, pero cuando voy allá o me encuentro a un portugués por acá me encuentro que ellos se toman la molestia de querer comunicarse con nosotros, aunque sea chapurreando un poco de español, están atentos a nuestro país, y, salvo excepciones, nos tienen en gran estima. Pero no es eso lo que veo desde nuestro lado. Por lo general se ignora a Portugal. Incluso se habla de país vecino refiriéndose a Francia y no al país con el que compartimos esta vieja "piel de toro" que es la península ibérica.
Hace poco que aprovecho el poquísimo tiempo libre que tengo, para tratar de aprender algo de portugués. Hasta ahora, por mi falta de tiempo no avanzo lo que yo quisiera. Pero gracias a minha cara professora, Liliana, estoy descubriendo un país maravilloso, con sus virtudes y defectos, como todos, pero que merece la pena descubrir y con una cultura riquísima , fascinante, que no hay que despreciar.
Y no es nada fácil encontrar donde te enseñen portugués a pesar de estar tan cerca. La Escuela Oficial de Idiomas en Huelva ni lo oferta, sólo lo hace el Servicio de Lenguas Modernas de la Universidad -lo que es muy de agradecer-. Y lo peor es que no me extraña tan poca oferta, porque desgraciadamente la demanda es paupérrima. En primer curso sólo somos dos alumnos españoles frente a un buen número de erasmus, lo que dice muy poco a favor nuestro.
Sólo es una pequeña reflexión personal. Pero quizá, si a colaborar con el vecino en lugar de competir, todos saldríamos ganando.

viernes 13 de febrero de 2009

X Tantos

Esta mañana he escuchado en Onda Cero que la Iglesia va a recaudar este año más dinero por vía la famosa X de la declaración de la renta, ya que ha aumentado el número de contribuyentes que la marcan hasta alcanzar los ocho millones y medio, medio millón más que el año enterior. Me parece fantástico, ya que aunque a simple vista -bueno, oido- parecía una cantidad enorme, es muchísima la labor asistencial que lleva a cabo la Iglesia Católica en nuestro país y fuera del mismo.

En la rueda de prensa de monseñor Martínez Camino, éste dijo que no se fueran a creer que los curas ganaban mucho, que el sueldo de un cura era de unos 800 euros al mes, y el de un obispo, preguntó cuanto era, y le dijeron que unos 1000. Vamos, que son poco menos que unos mileuristas, y por la labor de muchos de ellos parece poco.
Lo mosqueante es que todo un secretario y portavoz de la Conferencia Episcopal Española no supiese cuál es el sueldo mensual de un obispo.