Hoy es el día de Andalucía. Día de reivindicación de nuestra tierra. Hace unos años los andaluces se levantaron para decir alto y claro que no querían ser una región de segunda. Bueno, no fue realmente un día como hoy, sino un 4 de diciembre, el de 1977. Aquella fue una jornada memorable para Andalucía en el que comenzó el camino que nuestra gente demandaba y que culminó, ahora sí, un día como hoy, un 28 de febrero, el de 1981. Si unos días antes España se reafirmó en la democracia, ese día se reafirmó a sí misma en su proceso de autonomía.Andalucía no se levantó en contra de nadie. Andalucía se levantó por sí misma, por España entera y por la humanidad. Los andaluces rompieron un proyecto regional que pretendía dividir España en regiones con privilegios "históricos" y las demás. Gracias a Andalucía se tuvo que llegar a "café para todos". O al menos eso era en teoría. La realidad es que el necionalismo insolidario de otras regiones y sus continuos chantajes a los gobiernos que se han sucedido en Moncloa han dado, y dan, al traste con todo esto.
Solución, ni idea. Pero por el bien de todos es preciso que lleguemos a alguna, y pronto. Hay quien dice que imitando los andaluces a esas otras regiones, pero discrepo. Nunca me he creído lo de que una mancha de mora otra verde la quita. Eso sólo provocaría que Andalucía fuera tan vil, rastrera y egoista que esas otras regiones, lo que perjudicaría al conjunto de España, y por extensión, a nosotros mismos. Ojalá se dieran cuenta allende la meseta.
No estoy diciendo que me alegre de la situación a la que ha llegado el andalucismo político. Muy al contrario. Pienso que sería positivo que el andalucismo político recuperara el protagonismo que un dia tuvo. Pero para ello tendrían que hacer un profundo examen interior en el que analizaran los problemas que les han llevado a esta situación y sería necesaria una cierta dosis de humildad para corregir viejos errores. Estos, a mi modesto entender, fueron algunos personalismos y confundir Andalucía con otras regiones, y por tanto repetir aquí esquemas políticos que los andaluces no comparten.
Andalucía es diferente al resto de España. De eso no me cabe ninguna duda, pero no somos más que lo demás, que también tienen sus particularidades igual de respetables. Entre todos formamos España, el país que nos garantiza nuestra libertad y modo de vida.
Tenemos que saber defender nuestras particularidades, pero sin llegar al desprecio de los demás en que otros caen. La autonomía es el medio para acercar al ciudadano las decisiones políticas, lo mismo que a un nivel aun más cercano los ayuntamientos. Ese, creo yo, debe ser el fin. De lo contrario, creo, de nada habrá valido nuestra autonomía.



