Casi como de tapadillo, como casi toda información sobre esta formación política, nos hemos venido a enterar de la primera crisis interna de UPyD. Parece -la información que llega no es mucha, y además, la que llega se muestra de forma interesada- que todo viene por la preparación de su primer congreso, a celebrar en otoño.
Como la información es como es, de lo poco que me he enterado -si alguien puede aportar algo más, se agradecería- es que se han expulsado o suspendido de militancia, no sé muy bien la diferencia, a 14 miembros y se han producido algunas dimisiones.
Las causas de estas marchas las desconozco, tanto críticos como la dirección del partido se lanzan acusaciones mutuas de lo mismo, de querer coartar la democracia interna y cosas así.
Por el bien de todos, espero que la cosa no vaya a más. Hay muchas esperanzas puestas en esta formación y sería bastante desagradable que la “revolución magenta” acabase como el rosario de la aurora.
Creo coincidir con el pensar de muchos que no nos veíamos representados por ninguno de los dos partidos mayoritarios a fuerza de sus muchos vicios y que empezábamos a ver a esta tercera fuerza política como el contrapeso a ambas y una posible vía para solucionar el problema de la insolidaridad territorial de pequeños partidos con una fuerza concentrada en determinadas regiones que le permiten, por sistema, imponer sus condiciones en las cámaras.
No me voy a meter en camisa de once varas sobre quien tiene la razón y quien no, de eso ya se encargará el tiempo. Si se cumplen las promesas de mayor democracia interna que en los demás partidos, listas abiertas, primarias y todo eso, entonces la razón la tendrán unos, y si no, los otros. Aunque claro, también es posible que se llegue a una situación intermedia. Donde sí me voy a meter es en hacer llegar a los miembros de UPyD una petición desde este pequeño blog: Por favor, no nos defrauden.








