Hace una semana, los periódicos del grupo Joly publicaron una encuesta según la cual, el Partido Popular estaría cerca de poder ganar unas elecciones en Andalucía al Partido Socialista.
Estas encuestas electorales tienen un valor bastante relativo y casi nunca aciertan. Como mucho, se aproximan lo suficiente para poder decir que en algo llevaban razón, aunque fuera por poco.
El caso es que Javier Arenas parece que puede sacer pecho, alegrarse un poco después de perder elección tras elección en esta tierra. Parece que su sueño de ser presidente de la Junta de Andalucía se le acerca. Ahora queda por ver como juega sus cartas.
Que la Junta de Andalucía está anquilosada no es ninguna novedad. Es normal. Tras 30 años en el gobierno, el PSOE está agotado, y si para colmo la marcha de su líder, Manuel Chaves, ha creado, como parece, un problema de bicefalia -o al menos dice la prensa- la cosa se le complica. Y si encima tenemos encima la crisis que nos agobia, pues para de contar.
La Junta de Andalucía no da para más. La gente percibe ya la necesidad de un cambio que el PSOE parece no poder satisfacer. La pregunta es: ¿sabrá el PP y su líder, Javier Arenas, convencernos a los sureños de que ellos son la alternativa?. Eso sólo lo pueden responder ellos. Depende de cómo nos sepan “vender” su labor política a través de la prensa -afín o no- y el trabajo electoral que hagan sus militantes.
La calle, esa, creo yo, es la gran asignatura pendiente de los populares. Mientras los socialistas empujan a los suyos a barrios y pueblos por toda Andalucía, a los populares parece les de miedo salir de sus sedes. Si aprendieran a hacerlo, entonces tendrían posibilidades reales de aupar a Javier Arenas al palacio de San Telmo. No bastan ya unos cuantos alcaldes populistas que se dejen fotografiar con cualquier vecino. Tendrían que hacer calle de verdad. La gente no quiere más besos y bonitas palabras, la gente quiere acción. Además, algunos de esos alcaldes carismáticos -pongo el ejemplo de Pedro Rodríguez, alcalde de Huelva- están perdiendo su buena imagen por una mala gestión en sus ayuntamientos que esta crisis hace ya evidente.
En definitiva. La cuestión es si el PP y Javier Arenas sabrán aprovechar las cartas que juegan y que parecen buenas, para convencernos a los que nunca les hemos votado que ellos son realmente la alternancia política que necesita nuestra tierra.







